
Ni el frío, ni la lluvia ni el granizo lograron rebajar la temperatura de Bilbao. Desde primera hora, un autobús de dos plantas tipo Londres recorrió las calles recordando a través de su megafonía algo que nadie ignoraba ayer en una ciudad engalanada de arriba abajo con motivos rojiblancos. Por la tarde se jugaba un partido de fútbol en San Mamés.
"¡Que tienen que llegar al campo!" Agentes de la Ertzaintza, megáfono en mano, perseguían un imposible, despejar la plaza de Moyúa, la principal intersección del tráfico rodado del centro de Bilbao, tomada por más de 3.000 hinchas rojiblancos, que querían arropar a sus futbolistas en su trayecto desde el hotel Carlton, en el que se concentraron, hasta el estadio, un kilómetro. Tales fueron la aglomeración y el jolgorio que muchos curiosos se hicieron con su metro cuadrado de asfalto para trasladar a los leones su porción de ánimo. Los ventanales de las modernas oficinas se llenaron de encorbatados empleados y elegantes empleadas que, entre la sorpresa y la envidia, registraban el acontecimiento en la memoria de sus teléfonos móviles. Hasta los propios jugadores del Athletic se asomaron a los balcones para fotografiar el lío.
"¡Que tienen que llegar al campo!" Agentes de la Ertzaintza, megáfono en mano, perseguían un imposible, despejar la plaza de Moyúa, la principal intersección del tráfico rodado del centro de Bilbao, tomada por más de 3.000 hinchas rojiblancos, que querían arropar a sus futbolistas en su trayecto desde el hotel Carlton, en el que se concentraron, hasta el estadio, un kilómetro. Tales fueron la aglomeración y el jolgorio que muchos curiosos se hicieron con su metro cuadrado de asfalto para trasladar a los leones su porción de ánimo. Los ventanales de las modernas oficinas se llenaron de encorbatados empleados y elegantes empleadas que, entre la sorpresa y la envidia, registraban el acontecimiento en la memoria de sus teléfonos móviles. Hasta los propios jugadores del Athletic se asomaron a los balcones para fotografiar el lío.
UNAI LARREA
entrevista digital .EL PAIS.
Muchas gracias por tu comentario.
ResponderEliminarEfectivamente rugen los leones y como madridista (aunque de pasado guiputxi) deseo que ganéis la final... Aurrera, Athletic!!!
Un beso
Veinticinco años atrás por ahí andaba, pero yo me he quitado de todo eso.
ResponderEliminarUn beso.
Rogelio
ResponderEliminaryo también espero que la copa sea nuestra, mas por la afición que por otra cosa.
Aurrera, Athletic!!!
Fernando, hace esos mismos años, una loca adolescente, con bandera en mano, se paso la noche de gaupasa...
Los tiempos han cambiado, pero la alegría y emoción de todo lo que "rodea" al partido y sus jugadores, ha sido espectacular.
Un beso a ambos.
Me trae añoranzas de juventud, cuando llegué a Barcelona todos los chavales eran del Barça o del Madrid, así que como soy un navarro algo rebelde y como de niño había tenido una pelota con las fotos de los jugadores del athletic, pues me hice del Bilbao, hoy todavía me alegro cuando gana y me apenan sus derrotas, pero debo reconocer que el futbol es mas negocio que deporte y prefiero otros deportes como por ejemplo el ciclismo.
ResponderEliminarFélix.
ResponderEliminarEstoy de acuerdo contigo, mas que masas, hoy en día, el fútbol, lo que mueve es dinero e intereses.
Yo no soy ninguna forofa, pero como tu, me alegro cuando gana y sobre todo, me alegra ver a la afición feliz, a mis amigos, mis familiares...
En esta ocasión, ha sido algo "diferente".