jueves, 23 de abril de 2009

Amigos ... ¡AMIGAS!


Como ya he comentado en otras ocasiones, desde que trabajo a tiempo parcial-discontinuo, no termino de adaptarme a estos cambios bruscos, en mi vida, por un lado, "la supuesta superwoman", con la contradictoria y temida " mujer florero" ...Qué hacer???. Y a pesar de tener claro que el "no te pares...Sigue", es lo ideal, cuando no trabajo, mi ritmo no es tan frenético.
Bueno, pues esto se acabo!!!, empiezo un nuevo contrato laboral, lo cual implica que mis horas, mas o menos ociosas, han llegado a su fin, por una buena temporada.
Lo positivo, entre no muchas mas cosas, es saber que ese tiempo de trabajo lo compartire con amigas, amigas de siempre.

Hay mujeres que presumen de no tener amigas, que son mas ellas mismas y se encuentran mas cómodas, entre amistades masculinas, al igual que hay hombres, que solo se relacionan con los de su mismo sexo. Sinceramente, no saben lo que se pierden.Yo disfruto cuando me reuno con mis amigas, esas amigas, a las cuales en ocasiones, hace tiempo que no veo, como ahora que retomo mi vida laboral,...Las risas, la complicidad, las conversaciones con un toque de intimidad, diferente a las que mantengo con mis amigos.

Las amistades tienen que ser variadas, cuando estoy con la gente que quiero, amistades que han compartido parte de mi vida, de mis experiencias, de mis ilusiones y sueños... Del cariño, su amistad me enriquece como persona. Hay que aprender a disfrutar de la verdadera amistad, tenga rostro de hombre o de mujer.

lunes, 20 de abril de 2009

¿Violencia de género? ¡Corten!



La actriz Keira Knightley termina su jornada de rodaje, conduce hasta casa y saluda a su novio.
Él, alterado, la insulta y empieza a golpearla.

Keira balbucea: "Esto no estaba en el guión", antes de caer.

Y mientras la cámara se aleja y muestra un "set" de rodaje desierto, una frase aparece en pantalla. "¿No es hora de que alguien grite...¡ corten ! ?".


Así de impactante es el anuncio contra el maltrato que Knightley ha rodado para la asociación Women`s Aid, esperemos que de una vez por todas impacte.







jueves, 16 de abril de 2009

Fisión CEREBRAL

No se si estoy intentando recuperarme de la Semana Santa o me estoy haciendo mayor y mi Peter Pan amenaza, pero llevo unos días que no hago otra cosa que dudar entre mis "obligaciones" o escribir en mi bitácora...Y ponerme al día con mis amistades en la red... Y por supuesto he elegido lo ultimo y posponer las cosas que no quiero hacer sin demasiados remordimientos.



Tengo una especial predilección por el humorista gráfico que firma sus dibujos con el nombre de Oscar Garibaldi, haciendo de su humor, filosofía de vida. Existen dudas de su identidad masculina a juzgar tanto por los temas que trata, como por la forma de abordarlos, pareciendo mas una mujer por su sensibilidad femenina que masculina y con esto no quiero decir que un hombre no pueda tener la sensibilidad que se atribuye principalmente a las mujeres, al igual que hay mujeres con su lado masculino, más desarrollado. "EVA y LILITH" son las dos protagonistas de su tira cómica. Sus historias suponen una aguda visión del alma femenina y por qué no, también de la del hombre.

viernes, 3 de abril de 2009

La Buena Gente


No siempre tengo la posibilidad de poder leer el periódico, suelo aprovechar para ello, mis trayectos en metro y siempre entre el final de un libro y el comienzo de otro...


Hace unos días cayó en mis manos un ejemplar de "el diario aDn", es uno mas de los ejemplares que se reparten gratuitamente en las entradas del metro, en algunos comercios... Son periódicos cómodos, que hablan un poco de todo, actualidad, cultura, deportes, opiniones... La vida.


Ángela Becerra, es una escritora, que los miércoles, comparte "opinión" con los lectores. Sus artículos suelen ir cargados de emotividad, siendo reconocida por la crítica como la creadora del 'idealismo mágico'. En esta ocasión, su articulo hablaba de la buena gente... Y del Pegamento humano.
-Aquella enfermera que mientras conecta la sonda añade gotas de ánimo y chorros de sonrisa sin receta.
- Aquel tendero que mientras pesa la sandía nos pregunta cómo seguimos del reúma y nos recomienda algo que a él le funcionó.
- Aquel estudiante que se levanta de su asiento en el bus y lo cede a una embarazada. 
-Aquella adolescente que ayuda a cruzar la acera a un anciano que camina con dificultad. -Aquella vecina que dice que se puede quedar con nuestros pequeños el día que la escuela, inexplicablemente, hace puente.
- Aquellos nietos de 20 años comiendo con la abuela, riéndole batallitas y convirtiéndola durante dos horas en centro del universo.
- Aquella mujer soldado que en una playa del Líbano regala a una niña las caracolas que recogió y la despide con una caricia.

Ellos y muchos, muchísimos más, son la buena gente, la que cada día apuesta por el lado bueno de la vida. Saben perfectamente que lo que hacen no les va a producir nuevos ingresos, ni va a mejorar su historial. Ninguna televisión comentará sus actos; jamás serán noticia. Dan porque dando se resuelven en belleza, se curten en dignidad, se elevan en ética.


Ellos, con sus mínimos actos, dignifican el brillo y la vibración de pertenecer a la raza humana. Hacen profundo y fácil cualquier contacto, y por eso la crisis les afecta menos. Son de los que aún creen en el pegamento más solvente, cálido y potente que existe: el pegamento humano.

jueves, 2 de abril de 2009

La Importancia Del Contexto

Un hombre se sentó en una estación del metro en Washington y comenzó a tocar el violín, en una fría mañana de enero. Durante los siguientes 45 minutos, interpretó seis obras de Bach. Durante el mismo tiempo, se calcula que pasaron por esa estación algo más de mil personas, casi todas camino a sus trabajos.

Transcurrieron tres minutos hasta que alguien se detuvo ante el músico. Un hombre de mediana edad alteró por un segundo su paso y advirtió que había una persona tocando música.Un minuto más tarde, el violinista recibió su primera donación: una mujer arrojó un dólar en la lata y continuó su marcha.


Algunos minutos más tarde, alguien se apoyó contra la pared a escuchar, pero enseguida miró su reloj y retomó su camino.

Quien más atención prestó fue un niño de 3 años. Su madre tiraba del brazo, apurada, pero el niño se plantó ante el músico. Cuando su madre logró arrancarlo del lugar, el niño continuó volteando su cabeza para mirar al artista. Esto se repitió con otros niños. Todos los padres, sin excepción, los forzaron a seguir la marcha.

En los tres cuartos de hora que el músico tocó, sólo siete personas se detuvieron y otras veinte dieron dinero, sin interrumpir su camino. El violinista recaudó 32 dólares. Cuando terminó de tocar y se hizo silencio, nadie pareció advertirlo.



No hubo aplausos, ni reconocimientos.

Nadie lo sabía, pero ese violinista era Joshua Bell, uno de los mejores músicos del mundo, tocando las obras más complejas que se escribieron alguna vez, en un violín tasado en 3.5 millones de dólares. Dos días antes de su actuación en el metro, Bell colmó un teatro en Boston, con localidades que promediaban los 100 dólares.

Esta es una historia real. La actuación de Joshua Bell de incógnito en el metro fue organizada por el diario The Washington Post como parte de un experimento social sobre la percepción, el gusto y las prioridades de las personas. La consigna era: en un ambiente banal y a una hora inconveniente, ¿percibimos la belleza? ¿Nos detenemos a apreciarla? ¿Reconocemos el talento en un contexto inesperado?.
Tan sólo una mujer le reconoció. Stacy Fukuyama, que trabaja en el Departamento de Comercio, llegó casi al final de su actuación. No lo dudó ni un segundo: el que tocaba el violín no era ningún artista callejero. Le había visto hacía tres semanas en un concierto en la Biblioteca del Congreso. Y se quedó mirando, atónita, hasta que la última nota salió del Stradivarius.


"Ha sido lo más impactante que he visto en Washington", reconoce.
"Joshua Bell estaba allí tocando en hora punta, y la gente no se paraba, ni siquiera miraba. ¡Algunos incluso le echaban monedas! ¡Cuartos de dólar!
Yo eso no se lo haría a nadie".
Lo que más extrañó a Bell, sin embargo, fue que al final de cada pieza no pasaba "nada". Nada. Ni un bravo, ni un aplauso. Sólo silencio.
En total, Bell almacenó en la funda de su Stradivarius 32 dólares y algo de calderilla.
"No está mal", bromea, "casi 40 dólares la hora... podría vivir de esto. Y no tendría que pagarle a mi agente".
Una de las conclusiones de esta experiencia, podría ser la siguiente:
Si no tenemos un instante para detenernos a escuchar a uno de los mejores músicos interpretar la mejor música escrita, ¿qué otras cosas nos estaremos perdiendo?.
Gracias Jose por tu email, sin el no hubiera podido hacer esta entrada. Un beso.